3.20.2012

Dos puntas tiene el camino


Los flotadores del mundo

Payasos sin Fronteras

En febrero del año 1993, mientras la guerra en la ex Yugoslavia cosechaba miles de víctimas, el colectivo de educadores que impulsaba el proyecto “Educación para la paz”, aplicado en escuelas catalanas, solicitó al artista Tortell Poltrona que actuara en el campo de refugiados Veli Joze, en Savudrija, Croacia. La actuación de este notable clown superó todas las expectativas: más de 700 niños presenciaron la función y los organizadores quedaron completamente convencidos de que el humor y la risa constituyen herramientas de primer nivel para iniciar procesos psicológicos de recuperación, para personas o colectivos que hayan sufrido o se encuentren sufriendo algún tipo de crisis, ya sea como consecuencia de la guerra, de catástrofes naturales o por vivir inmersos en situaciones de violencia.

En mayo del mismo año, Tortell Poltrona, junto con los artistas Boni & Caroli, se presentaron nuevamente en sendas barracas de refugiados, esta vez en Varadzin y en Zagreb, logrando los mismos resultados excepcionales. Esta actividad dio origen, en julio de ese año, a la fundación de la organización no gubernamental (ONG) Payasos sin Fronteras en la ciudad de Barcelona. Le siguen, inmediatamente, una cantidad de presentaciones ambulantes de distintos artistas por todo el territorio de la ex Yugoslavia.