10.18.2012

Este miércoles el consejero de Cultura de la GeneralitatPor muy mala que sea la situación, siempre puede empeorar


Por muy mala que sea la situación, siempre puede empeorar. Es lo que debieron de pensar los directores de los principales equipamientos culturales catalanes al conocer el proyecto de presupuestos para 2013 que prepara el Gobierno de Mariano Rajoy. La reducción de las partidas del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes destinadas a financiar equipamientos culturales tiene un impacto desolador en Cataluña, dado que el Ejecutivo central forma parte de las fundaciones y los patronatos de los museos más importantes de Cataluña, así como del Liceo y el Palau de la Música, donde su participación se sitúa, en la mayoría de los casos, por encima del 30%. La caída de la aportación del Gobierno central ronda el 40% de media. En el Liceo es del 32,9%, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), del 37,3%; en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), del 36,8%, y en el Palau de la Música, del 50%. Desde 2011, la aportación del ministerio a estos centros se ha reducido el 50%.
Este miércoles el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, convocó a los directores y gerentes de estos centros casi a maitines, junto con los responsables del Auditori y el Teatre Nacional. Tras dos horas de reunión, Mascarell compareció para denunciar “la ofensiva del ministerio para desmantelar las grandes instituciones culturales de Cataluña”, lo que en su opinión “lleva a replantearse un modelo que después de 20 años ya no funciona porque se han roto las reglas del juego históricas”. Según Mascarell —que aseguró que se enteró de los recortes por la prensa—, “no tiene sentido ocupar una silla en los consorcios a cambio de nada”. Por esta razón, anunció que su equipo ya trabaja para “modificar las relaciones con el ministerio”, que “ahora no son sostenibles”.
El Gobierno deja sin la partida de capitalidad a Barcelona en 2013
El Ministerio de Cultura respondió en una nota que “el desencuentro altisonante no es constructivo” y replicó asegurando que “está firmemente comprometido con las instituciones culturales y la cultura de Cataluña”, al tiempo que reclamaba la colaboración como la “salida más responsable entre Administraciones que atraviesan dificultades presupuestarias homogéneas”.
Según Mascarell, en toda Cataluña el descenso en la participación estatal en actividades culturales asciende a casi el 70%. Pese al negro horizonte, defendió que los equipamientos “continúan ofreciendo propuestas de calidad, fuertes y sólidas”. 
A la reunión del Departamento de Cultura también acudió Jaume Ciurana, quinto teniente de alcalde de Barcelona, que aseguró dar su apoyo y trabajar con el consejero para “crear un sistema cultural propio”. “Nos jugamos la presencia de Barcelona como metrópoli cultural internacional”, añadió. Los dos dirigentes anunciaron que en breve presentarán el documento Declaración de Barcelona, en el que se recogerán todas sus reivindicaciones.
Uno de los aspectos que más criticaron Mascarell y Ciurana fue el hecho de que los presupuestos del Estado eliminen la partida de los gastos de capitalidad de Barcelona. Según Mascarell, “se partía de 20 millones, que en 2010 habían bajado a 10,7; en 2011 fueron 9,5; en 2012 se presupuestaron 3,6, que han acabado convertidos en un millón, y para 2013, cero”. En opinión de Ciurana, no hay duda de que hay interés en “debilitar la ciudad de Barcelona y su vida cultural”.
Las comparaciones son odiosas, pero a veces inevitables. Los centros culturales madrileños también sufren recortes de las aportaciones ministeriales. El Prado, el Reina Sofía, el Teatro Real y el Museo Thyssen sufren una disminución de fondos del 30% —el 42% si se compara con las cifras de 2011—, pero las aportaciones del Estado son siempre superiores. El Prado recibirá en 2013 de Cultura más de 11 millones de euros, la misma cantidad que está previsto que se repartan los ocho centros catalanes en los que el ministerio está presente.
Los recortes que anuncia en sus presupuestos Madrid son la gota que ha colmado el vaso. En dos ocasiones, en 2011 y en enero de 2012, la Generalitat recortó sus aportaciones a los consorcios un 13,4% de media, de modo que pasaron de 56,7 a 49,1 millones. Entonces, en una comparecencia parlamentaria, Mascarell argumentó que los grandes equipamientos tienen “un margen infinitamente mayor para reducir su volumen de gasto, pero hay creadores que no pueden abandonar su actividad”, justificando el aumento de las ayudas a los creadores y a las empresas culturales.

Descenso de la Generalitat en el Macba

De hecho, la Generalitat es la institución que más ha bajado su aportación en el Macba en los últimos años (un 27,9%), mientras que el Ayuntamiento de Barcelona y los ingresos propios han aumentado. Ayer, tras la reunión, su director, Bartomeu Marí, aseguró que el Macba mantendrá todo el núcleo de la programación, pese a haber anunciado en un primer momento que “habría que reescribir todo el proyecto del museo”. Lo mismo indicó Pepe Serra, el director del MNAC, que anuló la presentación de la próxima temporada por coincidir con la reunión en el departamento. Serra explicó que “la cultura es central en un país moderno y libre”, y señaló que enterarse en el mes de octubre que el museo sufrirá un recorte del 37% lo coloca en una situación muy complicada. “Pero conservo toda las energías del primer día”, destacó con la vitalidad que le caracteriza.