9.04.2013

Fiestacultura Teatro de Calle: El editorial del número de septiembre habla de la desaparición del teatro de calle ·



  • El editorial del número de septiembre habla de la desaparición del teatro de calle en los festivales españoles de artes de calle. Os lo adjunto. Por favor añadid vuestras opiniones.
    Cambio de chip
    ¿Ha desaparecido el teatro de calle?, se preguntaban bastantes programadores tras ver las aportaciones artísticas presentadas en las primeras ferias de la temporada debido a que la programación estaba copada por mini compañías de circo y danza. A veces también podía verse una mini compañía de títeres. Pocas, muy pocas propuestas dramáticas aparecían en la programación. “Claro que busco”, nos comentaba el director de un festival, “pero no encuentro”. Ese es uno de los múltiples problemas que la crisis está aflorando. De entrada nadie dispone de dinero para producir espectáculos de teatro de calle, por lo tanto la oferta es mínima. Y en segundo lugar hay que reconocer que la originalidad por la que han apostado bastantes programadores durante los últimos años se ha convertido en un problema para las compañías. Muchas veces se ha rechazado a compañías en festivales porque ya habían actuado en esa comunidad autónoma o en otro festival de características similares. Hace unos cuantos años los buenos espectáculos de teatro de calle se representaban por muchos festivales, lo que los espectadores agradecían, pero como los medios de comunicación siempre entresacaban los estrenos, las compañías que se presentaban por primera vez en España o en la correspondiente comunidad autónoma, la tendencia a la hora de seleccionar propuestas apostó por la novedad por encima de la calidad. Parecía que en la originalidad de la programación iba incluido el prestigio del propio festival o feria. Ello potenció la creación de una cantidad importante de compañías para un mercado escaso. Se creaban compañías diferentes que compartían un mismo elenco.
    Actualmente las cosas han empeorado. Ni siquiera hay propuestas escénicas, sino habilidades aprendidas en los talleres y cursos de formación. A muchas de las nuevas compañías que se programan aún les queda un largo recorrido de aprendizaje por delante. Son muy baratas e incluso gratuitas, eso sí, por lo que los festivales se han llenado de micro espectáculos. Se muestran habilidades carentes de una puesta en escena solida o de un presupuesto para la producción. Por eso no nos ha de extrañar que sean compañías extranjeras las que están copando los premios competitivos que algunos festivales otorgan. Han tenido dinero para producir y además llegan con espectáculos ya contrastados en sus países a competir con compañías que actúan en inferioridad de condiciones. La pregunta con la que se iniciaba esta editorial quizás no sea la adecuada que los profesionales deban plantearse sino ¿Quién contrata o produce teatro de calle? El contrapeso a lo anteriormente expuesto lo han aportado algunos festivales esta misma temporada. Han realizado una programación en la que las compañías teatrales han podido mostrar buenos espectáculos de teatro, al igual que ha habido buenas compañías de danza contemporánea, de animación o de mimo. Y su originalidad ha consistido en tener una buena programación de artes de calle. ¡Ah! Eso sí, han seleccionado y ¡pagado! su caché a todos los colectivos, aunque eso les haya obligado a reducir el número total de propuestas programadas. No hay que ser un genio para reconocer una buena selección en la que se valora más la propuesta artística a la novedosa. Sí, sí hay teatro de calle de calidad. La crisis no ha impedido que los artistas mantengan su potencial creativo. Simplemente hay que programarlos.