Prohibido decir “subvención”. Tampoco diga ayuda, diga colaboración. No inversión, mejor compensación. Mejor aún: si el Estado aporta seis millones de euros al año para pagar el caché de unas 200 compañías de artes escénicas, y así promover funciones en cerca algunos teatros municipales, no es más que “un programa para compartir riesgos”. Lo han llamado programaPlatea y es la iniciativa estrella para la puesta en gala de los nuevos presupuestos del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle.
Miguel Ángel Recio, director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), explicaba ayer que la subida en la ayuda pública a favor de su departamento se debe a que las artes escénicas han sufrido más que otros ámbitos de la cultura en estos difíciles años (caída de espectadores, de taquilla, de ocupación, de representaciones) y necesitan este revulsivo.
Recio, ex gerente del Museo Thyssen, ha conseguido exprimir a Hacienda unincremento de su partida del 10% y un 5% más de desgravación para las empresas que ayuden a las compañías que tengan ayudas del Estado, además de los seis millones anuales para el nuevo programa. No está nada mal.
La iniciativa acuerda con la Federación española de municipios llenar los teatros municipales que, según el Ministerio, han bajado el telón por falta de presupuesto para programar funciones. En el último año, según cifras del INAEM, ha habido un descenso acumulado de las funciones en estos teatros del 18%. El plan de incentivo no está destinado  llenarlos de público, sino de compañías. El Instituto asumirá la diferencia entre el ingreso por taquilla de cada espectáculo y el caché presupuestado por la compañía (sólo si se cumple un mínimo en la recaudación).
¿Dónde está el público?
“La caída de los espectadores se debe a la falta de programación”, aclaraba Recio y no porque el IVA haya disparado el precio de las entradas entre una población con menos posibilidades económicas y rota por el 25% de paro. Precisamente, sobre el mal al que todo el sector señala como culpable de la hecatombe –el 21% de impuesto sobre el valor añadido ejecutado por Hacienda- ni una palabra. “No lo olvidamos, pero mejor en otro momento”, explicó Recio. “La oferta ha caído y nuestra propuesta es incidir del lado de la oferta”, añadió.
Es importante aclarar que esta medida sólo afectará a los teatros públicos, que según el INAEM son el 80% de los espacios teatrales de España. Pero las ayudas, subvenciones o colaboración no llegará a todos, porque aquellos que no cumplan con los requisitos mínimos (entre ellos no tener deudas con compañías) no recibirán ni un euro. Eso deja la cifra de los teatros que recibirán a las compañías, seleccionadas por el comité para rotar por los municipios españoles, en unos 300 según Recio (aunque en la nota de prensa apunten 150).
Además, el municipio adherido voluntariamente y, una vez superado el criterio de selección, podrá llegar a montar en su espacio escénico un máximo de 15 funciones de Platea. Por si no ha quedado claro: se pretende acabar con la desertización de los teatros públicos con 15 funciones al año. De ellas, los grupos deberán proceder al menos de tres comunidades autónomas o ciudades distintas de la propia; cada ciudad deberá programar circo (un 10%), teatro infantil (20%), danza (25%) y, el resto, teatro; cada compañía no podrá representar más de 12 funciones de un mismo espectáculo. A pesar de todo lo mencionado, Recio quiso puntualizar: “No queremos injerencia, pero sí influir para revitalizar”.
El dinero cambia de manos
En taquilla, el reparto será el siguiente: para la compañía el 80% de lo recaudado (liquidado en un plazo máximo de 5 días), el 15% para el Ayuntamiento y el 5% para el INAEM. Todo eso después de haber restado el 21% del IVA, por supuesto. No habrá promociones de precios especiales, en cada una de las funciones integradas en Platea y los precios mínimos van de 6 a 12 euros. “No se puede mantener un teatro poniendo una entrada a 3 euros”, aclaró el director del INAEM, que también avisó que se obligará a los ayuntamientos a que “reduzcan lo máximo posible las entradas de protocolo”.
Quizá lo más novedoso es el punto final al concepto “caja única” que mantienen los ayuntamientos. El dinero recaudado no pasa a las arcas del consistorio, gracias al programa Platea va directamente al bolsillo de la compañía. Miguel Ángel Recio lo resume de esta manera: “Lo importante es que el dinero de las artes escénicas sea para las artes escénicas, es decir, para las compañías”.